| Sr. Iglesias, esto es un trasvase por Nieves Ibeas Presidenta de CHA El acuerdo para llevar agua del Ebro a Barcelona ha puesto esta semana contra las cuerdas a nuestro Presidente, que cual Hamlet, se ha debatido sobre el dilema de si esa operación es o no es un trasvase. Un informe jurídico iba a determinar la cuestión del ser o no ser, pero finalmente no ha esperado ni a tenerlo para resolver la duda: no es un trasvase. Le han bastado para saberlo las instrucciones de Zapatero. El Iglesias que empezó tildando de “botijeros” a quienes nos oponíamos al trasvase del Ebro cuando lo planteaba su colega Borrell y se agarró a la pancarta antitrasvase cuando el proyecto era del PP, estaba en una encrucijada: o plantaba cara a su jefe y a sus compañeros de filas catalanes o consentía, aunque fuera defraudando a los aragoneses. Con su actitud, primero silenciosa y después falsamente prudente, estaba claro que había elegido la segunda opción, como ayer quedó confirmado cuando afirmaba que esto no es un trasvase. Ahora centra ahora todos sus esfuerzos en disimular la realidad, que no se note que es un trasvase aunque se haga. Ese es su problema real, cómo evitar que el personal se despierte y sé dé cuenta de que la primera decisión del nuevo Gobierno Zapatero es un caso de alta traición por parte de un partido, el PSOE, que ha basado buena parte de su discurso electoral en Aragón (y fuera de Aragón) en una posición antitrasvasista. ¿Hemos de deducir que basaron su campaña en una mentira? Así las cosas y sabiendo que hablar del trasvase en nuestra tierra es mentar la bicha, Iglesias y el PSOE buscan palabras que hagan que el trasvase no parezca un trasvase. Pura semántica para que no se les revuelva el patio aragonés: la vicepresidenta Fernández de la Vega lo define como una “conducción”, mientras que para el PSOE lo de Barcelona no es un trasvase, es una transferencia de caudales sobrantes de concesiones no ejecutadas en su totalidad. ¡Ahí es nada! Esta obra estaba incluida en el Plan Hidrológico del PP de 2001. Entonces sí que era un trasvase y lo denunciaba el PSOE aragonés con ardor guerrero. Ahora no. Ahora es una transferencia de caudales sobrantes... y, según Iglesias, “no afecta a la cuenca del Ebro”. Tiene guasa la cosa (¿seguro que Iglesias es de Bonansa y no de Lepe?). Para nosotros el tema está claro. Lo llamen como lo llamen, llevar agua del Ebro a Barcelona es un trasvase, aquí y en Murcia, en Valencia o en Castellón. Y si no, que se lo pregunten al Presidente valenciano, al que le ha faltado tiempo para pedir lo mismo para el Levante. Algo falla cuando el propio Iglesias reconocía públicamente, el día después de la firma del acuerdo entre la Ministra Espinosa y el President Montilla que “no había tenido oportunidad” de hablar con Madrid. Zapatero habló del trasvase del Ródano con Sarkozy en cuanto Artur Mas lo planteó (Mas, que no es de su partido como Iglesias y que se opone a su partido en Cataluña). ¿Es que eso le quita tiempo al presidente del Gobierno central para informar al presidente de Aragón, compañero de partido, sobre un trasvase que le concierne directamente y en el que ha basado su estrategia electoral de los últimos 8 años? Ese es el peso, pluma, de Iglesias en su partido y en el Gobierno central, donde ha pasado de aspirar a tener ministros aragoneses a ver cómo los catalanes se llevan el gato al agua. | |
| 19/04/2008 |