Ante el anuncio de la presentación de Zaragoza como candidata a albergar la futura base principial de vigilancia de la OTAN, desde CHA queremos denunciar los perjuicios que esta instalación generaría para nuestra ciudad y el peligro que asumiríamos todos los aragoneses/as.
Desde la época de la Guerra Fríoa, la OTAN ha sido y es el instrumento de EEUU para apoyar sus intervenciones militares en diferentes países, como por ejemplo, Iraq. Y, son de sobras conocidas las consecuencias que supone ejercer de “amos del mundo”, saltándose la legalidad, menospreciando a la ONU así como a la cooperación internacional.
Desde CHA trabajamos para conseguir la resolución pacífica de los conflictos y la construcción de un orden internacional más justo y en paz, a través de numerosos proyectos de cooperación. Por eso, consideramos incompatible la instalación en nuestro territorio de esta base militar de apoyo a EEUU que demuestra, guerra tras guerra, el fracaso de su política.
CONSECUENCIAS PARA ZARAGOZA y ARAGÓN
La instalación de una base espía de vigilancia en la ciudad volvería a situarnos en el mapa del militarismo internacional
Nos haría cómplices de las injusticias provocadas bajo la hegemonía estadounidense
Aumentaría la inseguridad al convertirnos en potenciales objetivos de nuevos atentados terroristas.
Nos generaría nuevas servidumbres militares que se unirían a las que ya conocemos. Y es que, no nos cansaremos de recordar que más de un tercio del término municipal de Zaragoza está ocupado por instalaciones militares, a las que la ciudad no tiene acceso. Junto a esta servidumbre obligatoria, el aeropuerto civil de Zaragoza va a quedar supeditado a las necesidades de la OTAN y EEUU, por lo que se cortará el desarrollo económico de la ciudad y el tránsito de viajeros.
CIUDAD PARA LA PAZ
Zaragoza fue protagonista de un movimiento ciudadano, profundamente pacifista, que consiguió que la base americana desapareciera de nuestra ciudad. La unión de todas estas voluntades para construir una cultura de la paz y defender el territorio, fue el germen de todo un proceso que terminó con la denominación de Zaragoza como “ciudad de paz”. Pretender que 20 años después, Zaragoza acoja esta base es poco menos que una burla a los aragoneses.
Los aragoneses tenemos el derecho de decidir el futuro de nuestra ciudad. Queremos que sea sin hipotecas militares, presentes ni futuras, con el fin de desarrollar nuestras infraestructuras desde un modelo de ciudad sostenible.
OTAN NO, Zaragoza ciudad de paz
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