Biescas: legalidad y arbitrariedad

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Francisco Campillo Lázaro, portavoz de CHA en el Ayuntamiento de Biescas.

Hace ya diez años que se firmó la concesión de dominio público para el parque de tirolinas Arratiecho, sin que la actual alcaldesa de Biescas, Nuria Pargada, ni su antecesor, hayan hecho cumplir lo establecido en el mismo, empezando porque no se ha emitido la certificación final de obra sobre la ejecución del edificio para la recepción-almacén, ejecución de bar-cafetería con aseos e instalaciones, o en lo referente a la limpieza de toda la zona forestal que se desafectó, ya que actualmente solo se limpia las zonas usadas por los vuelos de las tirolinas.

En dicho convenio firmado entre Ayuntamiento de Biescas y la empresa concesionaria Biescas Aventura, constaba que la empresa podía poner en marcha un pequeño bar para servir comidas no elaboradas, (bocatas y bebidas), pero la Alcaldesa ha permitido el funcionamiento de un restaurante en dichas instalaciones, que ha ejercido actividad durante el verano, sin licencia ambiental de actividades clasificadas y sin justificación de cumplimiento de protección contra incendios y de seguridad estructural de la terraza cubierta.

Con la apertura del restaurante se ha producido una modificación sustancial y unilateral de la concesión acordada hace diez años, y no entendemos porque la alcaldesa ha intentado legalizar esta situación intentando permitir la creación de otro equipamiento de hostelería a menos de treinta metros del primero, algo que ha sido rechazado no solo por los grupos de la oposición, PSOE y CHA, sino también por parte del Equipo de Gobierno, concretamente del concejal del PP.

La negativa mayoritaria del ayuntamiento de Biescas a legalizar un establecimiento que la concesión de hace diez años no contemplaba evidentemente no es compartida por la empresa que regenta este establecimiento de restauración y que ha funcionado sin licencia, algo que solo puede ser comprensible en aras a sus intereses particulares.

Estamos hablando de un cúmulo de irregularidades consentidas por el Equipo de Gobierno desde la puesta en servicio del parque de tirolinas, que permite un equipo de gobierno que practica la arbitrariedad y el amiguismo con una minoría que se beneficia de esas prácticas frente a los cumplimientos de la mayor parte de las empresas y vecinos y vecinas del municipio.