Opinión

Comunicación

03/03/2018

Huelga de género

José Manuel Salvador Minguillón

Por José Manuel Salvador Minguillón

Concejal en Ejulve y consejero en la comarca de Andorra-Sierra de Arcos

El próximo jueves 8 de marzo, con motivo del Día Internacional de la Mujer, más de 150 países están llamados a reivindicar una sociedad más justa e igualitaria a través de movilizaciones, paros parciales y la huelga feminista. 

La idea de una huelga de género me parece muy potente; como plantea el lema de la convocatoria, tengo claro que si paran las mujeres, se para el mundo. Y no solo en el ámbito laboral remunerado, también en el ámbito doméstico (cuidados y soporte emocional), en el ámbito del consumo (compras y servicios) y en el ámbito educativo y asociativo. Razones y argumentos no faltan para secundarla; escándalos de abusos y acoso sexual en varios ámbitos, explotación sexual y laboral, asesinatos por violencia de género, desigualdad salarial y de oportunidades laborales, derechos no desarrollados en su totalidad vinculados a la conciliación laboral y la maternidad/paternidad, bajo porcentaje de mujeres en los puestos directivos de empresas… 

Personalmente considero que la sociedad ha evolucionado bastante en las últimas décadas, lo podemos ver en la diferencia de comportamiento entre la generación de las parejas con más de 60 años, con sus roles y sus clichés tan marcados, frente a la generación actual, más moderna y cooperativa. No es justo generalizar comparando generaciones (hay de todo en todas ellas) y tampoco debemos caer en la complacencia, porque los tiempos pueden evolucionar para bien o para mal. Lo que es evidente es que si queremos avanzar hacia un mundo más justo, tenemos que trabajar por la igualdad plena entre el hombre y la mujer, en todos los planos de la sociedad. Cualquier avance que no recoja esa premisa será un avance “cojo” e incompleto. 

Estoy orgulloso de que mi partido, Chunta Aragonesista, apoye firmemente la iniciativa de la huelga feminista. En el día a día hay cosas que se consideran normales y no lo son; no podemos continuar así, quitémonos la venda de los ojos. No me atrevo a adivinar la repercusión que tendrá este año la iniciativa en el mundo, en nuestro pueblos, en nuestras comarcas…Pero estoy seguro que puede ser un camino fructífero para cambiar las cosas si se le da continuidad. Por eso declaro desde aquí mi apoyo incondicional a esta iniciativa.


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