Opinión

Comunicación

13/06/2017

Creerse Teruel

Ángel Hernández Sesé

Por Ángel Hernández Sesé

Miembro del Comité Nazional de CHA

El futuro de este territorio depende de los turolenses, sin más. Depende del compromiso, de la suma de esfuerzos y de la erradicación de tres males endémicos: el ombliguismo, la envidia y el fatalismo. Mi experiencia personal, política y profesional me permite hacer mi propia composición de lugar. Algunos ejemplos. Hay pueblos que están encantados de que sus escolares vayan al pueblo vecino (a escasos kilómetros) manteniendo de ese modo una escuela abierta y viva. Otros en cambio consideran eso poco menos que una humillación y deciden matricularlos en cualquier colegio, menos en el del pueblo vecino; unos avanzan y otros están heridos de muerte. Como son contadas las comarcas capaces de liderar proyectos ilusionantes, que cohesionen y que prosperen, nos encontramos con la insana competencia entre pueblos por liderar propuestas; y esa insana costumbre hace que vecinos pasen a ser rivales, y que negando la suma de esfuerzos, las propuestas se diluyan en los localismos, en los endemismos más rancios. No se lleva demasiado eso de renunciar a ayudas para que las acumulen otros, porque esos otros ni hacen pedagogía, ni lideran, simplemente confrontan. Esos ombliguismos nos abocan a situaciones desastrosas. 

Respecto al fatalismo, seguimos con la losa de vivir instalados en el lamento, repitiendo en muchos casos la dichosa coletilla del “y esto para qué”, o “toda la vida se ha hecho así”; habría que ir pensando en erradicar ambas expresiones. Hay quienes simplemente aseveran que en los pueblos ya no hay futuro, no hay esperanza, se han instalado en la resignación, y trasladan un mensaje que nos entumece, que nos paraliza. Habría que abandonar el recelo, esa mirada desconfiada hacia lo nuevo, hacia lo que viene de fuera; hay una terrible costumbre de cuestionar la viabilidad de cualquier propuesta foránea, como si alguien que venga a probar suerte y triunfe hará que empeoren nuestras vidas; la envidia sigue siendo una constante y deberíamos de hacer algo por erradicarla, porque cuando a alguien que emprende le va bien genera riqueza para todos, y quizás deberíamos de aprender de esos ejemplos, antes que lapidarlos. 

Los turolenses nos hemos de creer Teruel, y saber que lo malo no siempre viene de fuera, que a veces el enemigo lo tenemos en casa y se empeña en hacer lo imposible para no sumar.


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