Opinión

Comunicación

09/09/2017

Feliz 60 cumpleaños, Romareda

Leticia Crespo Mir

Por Leticia Crespo Mir

Concejala del Ayuntamiento de Zaragoza

Si hubiera que elegir un tema que no deje indiferente a nadie en esta ciudad, lo más probable es que optáramos por la desastrosa situación económica y deportiva del Real Zaragoza, un club con 85 años de historia, y que sin embargo se conserva casi peor que el estadio de La Romareda. El mal estado de uno y otro son un mal casi crónico, y es indudable que se trata de un tema que levanta pasiones. Aunque se trata de dos asuntos diferentes, es evidente que club y estadio tienen sus caminos entrelazados, por lo que cualquier solución pasa por abordar ambas cuestiones a la vez. 

Hoy La Romareda cumple 60 años. Lamentablemente, no podemos decir que esté en la flor de la vida, ni siquiera que, pese a sus achaques, se conserve de una forma aceptable. Nuestro querido estadio es hoy un muerto viviente que, como destapó CHA en año pasado, necesita una intervención integral para no venirse abajo en cuanto sople un poco más fuerte el Cierzo. Es cierto que el Gobierno Municipal acometió las actuaciones más urgentes, pero con eso no es suficiente. 

La gran pregunta que nos hacemos tod@s es: ¿Quién va a pagar la reforma de La Romareda? A juzgar por lo leído en los últimos días, nadie. El club quiere que lo pague el Ayuntamiento por tratarse de un equipamiento municipal, mientras que el Gobierno de ZeC pretende que el club sufrague parte de la reforma. Entre unos y otros, la casa sin barrer, y algún día se nos caerá el estadio encima. Desde Chunta Aragonesista hemos intentado por todos los medios no llegar a esta situación. Ya en 2005 impulsamos un proyecto de reforma íntegra de La Romareda que no costaba ni un euro a la ciudad. Pero tod@s sabemos lo que ocurrió: la derecha acudió a los tribunales, que paralizaron las obras y sepultaron la mejor opción que se ha puesto sobre la mesa hasta ahora para salvar el estadio. 

El paso del tiempo evidenció por qué se paró nuestro proyecto. Los terrenos en los que se ubica La Romareda eran muy jugosos, y los que llegaron después intentaron por todos los medios sacar el estadio de la ciudad: Valdespartera, Miraflores… Cualquier opción era válida, con tal de sacar tajada. PP, PAR, PSOE, IU… Curiosamente, todos los partidos excepto CHA estaban de acuerdo en que la mejor opción era derruir el maltrecho estadio y construirlo en las afueras (en los terrenos urbanizables al este de San José) en pleno comienzo de la crisis económica y colapso de la especulación inmobiliaria. No nos cansamos nunca de defender lo mejor para la ciudad, y el tiempo y la justicia nos dio la razón. Cuando estalló la burbuja inmobiliaria, los terrenos perdieron su valor y la derecha desistió en su empeño de trasladar La Romareda. 

Y así llegamos a 2015, cuando la necesidad acuciante de reformar el estadio consigue que 28 de los 31 concejales apostemos por una nueva propuesta para reformarlo sin gastar ni un euro público, y con el compromiso del club de hacerse cargo de su mantenimiento. Pero, tras las elecciones, ZeC paralizó el proyecto sin presentar ninguna alternativa. El Gobierno nos ha dejado muy claro lo que no quiere, pero no sabemos aún qué solución propone al problema. 

“Ni un euro para La Romareda”, ha sido la consigna de ZeC desde entonces. “Ni un euro para La Romareda”, ha repetido hasta la saciedad el alcalde, mientras el estadio se cae a pedazos. Desde CHA le decimos que no hace falta dinero público para remodelar La Romareda. Sólo hace falta voluntad política. Para lograrlo, proponemos un acuerdo de todas las fuerzas políticas del Ayuntamiento de Zaragoza, basada en estos cuatro puntos fundamentales: 1. El Real Zaragoza es una marca de la ciudad, y por ello debe contar con el apoyo de las instituciones. Exactamente igual que al resto de clubes, tanto de élite como de base. 2. La Romareda no se mueve de su ubicación actual. Es evidente que cualquier traslado supondría abrir la puerta a la especulación y supondría graves problemas en los accesos al nuevo estadio. 3. La reforma de La Romareda no debe costar ni un euro a la ciudad. Las arcas municipales no pueden permitirse una inversión de este tamaño, pero por suerte hay soluciones de sobra sin aportar fondos públicos. 4. La Romareda es un estadio municipal. Si de lo que se trata es de buscarle la mayor rentabilidad posible, ¿Por qué cederlo en exclusiva a un solo club? ¿Por qué no permitir a otros clubes que lo necesiten jugar en el equipamiento deportivo más importante de la ciudad, previo diálogo con todas las partes implicadas? 

Desde CHA estamos convencidas de que cualquier partido político puede suscribir estas 4 propuestas, que defienden en primer lugar el interés de los zaragozanos y zaragozanas, a la vez que permitirán dotar a la ciudad del estadio que merece, y apostar por el futuro del Real Zaragoza, club emblema de la ciudad desde hace 85 años. Creo que todos y todas queremos que vuelva pronto a la Primera División, el lugar de donde nunca debió salir. ¿Qué mejor forma de celebrar el 60 cumpleaños de nuestro querido y vetusto estadio que anunciando el acuerdo para su remodelación? Zaragoza nunca se rinde, y Chunta Aragonesista tampoco.


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