Opinión

Comunicación

27/09/2017

El referéndum catalán y la equidistancia

José Manuel Salvador Minguillón

Por José Manuel Salvador Minguillón

Concejal en Ejulve y consejero en la comarca de Andorra-Sierra de Arcos

Con el riesgo de embarrarme y salir de la “equidistancia”, quiero reflexionar sobre el referéndum catalán y mi posición política al respecto. 

A nivel personal estas tensiones me generan mucho desasosiego. El “conmigo o contra mí” es un lema que desprecio. Varios amigos y compañeros de CHA me han definido varias veces como ecuánime (de juicio imparcial, con actitud equilibrada)… Lo agradezco, aunque no sé si eso es bueno o malo, porque al final siempre termino en medio de todos los “fregaos”… Si me pusieran un nombre indio vinculado a mi trayectoria política, seguramente sería “el que siempre pierde”, por aquello de intentar mediar y quedarse en tierra de nadie… 

Pero quiero aclarar una cosa; ser ecuánime no es lo mismo que ser equidistante. Por eso mismo, me siento más cerca de los participantes de la asamblea de Podemos celebrada este domingo en Zaragoza que de los manifestantes que mostraban su malestar fuera del recinto con violencia física y verbal; y por qué no decirlo, me siento más cerca del pueblo catalán que del Gobierno de España y su represiva estrategia ante el callejón sin salida generado para el 1 de Octubre. Pero, por favor, permítanme tener un criterio propio y no me hagan elegir entre el “conmigo o contra mí”. Porque comparto con Podemos la necesidad de diálogo y negociación política ante el referéndum catalán (igual que mi partido, CHA), pero considero que el acto del domingo tuvo mucho de propaganda y poco de contenido, por eso no fuimos… Porque apoyo el derecho de autodeterminación del pueblo catalán (igual que mi partido, CHA), pero veo que los independentistas siguen una hoja de ruta que ya comenzó impostada y débil ante los justos resultados electorales de las últimas elecciones, generando una situación de fractura social que puede provocar el resultado contrario al que esperaban (un Estado más centralista). 

Y por último, porque quiero que mi partido, Chunta Aragonesista, ante éste y otros temas, sea ecuánime, que no equidistante… Porque tenemos voz propia desde hace 30 años, ahora casi imperceptible, inactiva, acotada en una consejería del Gobierno de Aragón… Pero defiendo y defenderé la necesidad de que los aragoneses de izquierdas tengan la opción de elegir en las próximas elecciones una tercera vía aragonesista y valiente que no sea el PSOE o Unidos Podemos, estamos a tiempo. Habrá que empujarla para que pueda ser.


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