Opinión

Comunicación

30/10/2017

Independencia rural

José Manuel Salvador Minguillón

Por José Manuel Salvador Minguillón

Concejal en Ejulve y consejero en la comarca de Andorra-Sierra de Arcos

Llevo unos días bastante alterado e indignado y no es solo por el “monotema”. Mientras se publica este artículo, seguirán toreando entre Madrid y Barcelona con el 155 y la DUI, entre unos y otros, a ver quién puede más. Pienso en los catalanes y sus reivindicaciones… Me gustaría decirles que vinieran a darse una vuelta por Teruel, Cuenca o Soria, a ver quién tiene más legitimidad para reclamar según qué cosas. Aquí no reclamamos la independencia porque directamente nos la han impuesto… El Gobierno de España, y también en parte los autonómicos, en la zona más despoblada del Sur de Europa, nos están haciendo una DUI “en diferido y a la inversa”, no nos han consultado nuestra opinión pero nos han echado de sus planes, de sus inversiones, de su idea de desarrollo moderno. No es posible que sigamos viendo muertos de nuestros pueblos en la carretera N-232 entre Zaragoza y Alcañiz, con partidas incluidas desde hace años en los Presupuestos Generales del Estado que nunca se ejecutan. 

No es posible que de la noche a la mañana, varios pueblos del Maestrazgo se queden sin servicio de consultorio médico porque un facultativo pida vacaciones o reducción de jornada (eso no es culpa del médico, se llama falta de previsión y de interés por mantener la calidad de los servicios; el sábado en el Mas de las Matas muchos le recordaremos a la administración aragonesa que ¡así no!). No es posible que la Central Térmica de Andorra termine sus días con la clase política firmando su defunción desde el Congreso de los Diputados en Madrid, sin ningún plan alternativo (en CHA hemos reivindicado su cierre para 2025 apostando por un nuevo plan de reconversión económica 2019-2025, con una gestión totalmente diferente a lo anterior, solo reivindicamos una última oportunidad para la zona). Y así podríamos seguir un buen rato, enumerando injusticias y reivindicaciones. 

Los empresarios turolenses fueron a las Tierras Altas de Escocia y vieron como en esa tierra, también olvidada, habían creado una Agencia de Desarrollo Territorial autónoma formada por técnicos, que gestiona los fondos especiales contra la despoblación. ¡Y estaba dando resultado! Directamente, habían asumido su independencia de las administraciones y apostaban por la innovación y el desarrollo local desde otra perspectiva, siempre colaborando con las administraciones, pero evitando el clientelismo y el pesebrismo… Bendita Escocia…


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