Opinión

Comunicación

07/11/2017

Del rosa al amarillo

Carmen Martínez Romances

Por Carmen Martínez Romances

Diputada en las Cortes de Aragón y Secretaria General de CHA

Tras el “uniforme y constante monocolor informativo” que nos desborda diariamente, hay noticias que pasan más desapercibidas a la mayoría de la opinión pública y publicada, pero capaces de reflejar también un parte de la más amplia “gama cromática política” que nos rodea. 

Vayamos al “pigmento”: El Gobierno canario ha incluido en el proyecto de presupuestos autonómico para 2018, aprobado el último día del mes de octubre, la eliminación del Impuesto General Indirecto Canario (IGIC) para todo tipo de productos de higiene femenina, bien esencial para la mitad de la población. 

Recordamos que ésta es una parte de la reivindicación, cuasi mundial, de las mujeres, agrupada bajo la denominación “tasa rosa”, injusticia contra la que muchas, y también muchos, llevan y llevamos reclamando desde hace años. 

Y es que, actualmente, pagamos artículos de higiene personal pero gravados con un 10% de IVA, muy lejos del 4%, el denominado superreducido, para este tipo de artículos que nadie puede discutir que sí son de primera necesidad. Desde Chunta Aragonesista nos preguntamos: ¿Por qué no aplicar el mismo impuesto que a este tipo de productos que las mujeres usamos unos 35 años a lo largo de nuestra vida? 

De momento solo Canarias, única comunidad con competencia tributaria para modificar los tipos de los impuestos indirectos, en virtud de su Régimen Económico y Fiscal (REF), puede hacerlo. Así pasamos del rosa al amarillo… canario. 

¿Y el resto? Dependemos del Gobierno de España para que adopte esta decisión 

Y esta medida, que supone una merma en la recaudación de los ingresos del Gobierno autónomo, se ha podido adoptar, según indican los propios responsables canarios, debido al acuerdo alcanzado con el Gobierno de Rajoy para aprobar los Presupuestos de 2017 y los objetivos de déficit y deuda de 2018 porque les han garantizado más recursos económicos, ergo han podido tomar esta decisión. Es decir capacidad política para adoptarla y poder económico para permitírsela. 

¿Y Aragón? Ni una cosa ni otra. Eso sí esta situación nos vuelve a demostrar el “autonomismo asimétrico” en el que vivimos desde hace cuarenta años. Donde al “cupo vasco y navarro”, se han ido añadiendo las vías lentas y rápidas, el pago o no de la “deuda histórica” y donde Aragón siempre ha estado en el “peor lugar en el momento equivocado”. 

Eso sí ahora con todo lo ocurrido con las “tierras del este” el futuro que no espera no va hacia un sistema federal donde se respeten las identidades y se nos dote de poder político y económico, sino a imponer el modelo del PP de España. Desde el aragonesismo político lo denunciaremos y haremos lo posible para impedirlo, para no pasar, y valga el juego de colores, a un futuro político pintado de un “azul oscuro casi negro”…


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