Opinión

Comunicación

28/11/2017

La sequía que no cesa

José Manuel Salvador Minguillón

Por José Manuel Salvador Minguillón

Concejal en Ejulve y consejero en la comarca de Andorra-Sierra de Arcos

No recuerdo un año como éste en relación a la falta de precipitaciones, por lo menos en la zona de Ejulve y su entorno. Una primavera poco generosa, marcada más por los daños del granizo en pueblos vecinos que por la cantidad de lluvia acumulada. Un verano con escasez de tormentas, una por mes, aproximadamente, de junio a septiembre. Y un otoño sin precipitación alguna, como si alguien hubiera cerrado el grifo… 

Esta situación no es local, se hace extensible a toda la provincia y a gran parte de la Península Ibérica, por lo que la situación es muy preocupante. Las imágenes de televisión con los pantanos secos están en el imaginario colectivo, pero si bajamos a lo local, los efectos son catastróficos; problemas de abastecimiento de agua en ciudades como Teruel, escasez de pastos y forrajes para la ganadería, cosechas pírricas para los agricultores (tanto en el cereal como en el previsible descenso de la cosecha de la oliva…). 

Ya tenemos suficientes retos “en cartera” en nuestros pueblos, como para tener que afrontar uno en el que además las soluciones no dependen solo de decisiones locales como ser eficientes en el uso del agua, sino también globales, como la lucha contra el cambio climático. No nos queda músculo suficiente para aguantar, cualquier revés como éste no daña solamente la cosecha del año, daña el futuro y la confianza en el territorio. 

Y esta situación no es flor de un día. Debemos asumir lo que ya es una realidad tangible (la caída de las precipitaciones en los últimos años) para tratar de adaptarnos y ser más resilientes a las nuevas circunstancias. Ya no hablamos de las grandes nevadas que vivieron y “sufrieron” nuestros abuelos, sino de la diferencia entre el volumen de precipitaciones actual y el que teníamos hace 15 años… 

A mitad de octubre estuve en Montoro de Mezquita, un auténtico paraíso natural a pesar del incendio de 2009. Al comentar la situación, los vecinos me comentaron que revisan un medidor de precipitaciones donde han podido observar cómo mientras que en las últimas décadas se había mantenido en 600 mm de media al año, la media de los últimos 7 años no supera los 400 mm…


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