Valoración de CHA del discurso del Rey

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Joaquín Palacín, Presidente de CHA: “Pedir en su discurso que las instituciones públicas sean ejemplo de integridad moral y , al mismo tiempo, eludir en su intervención cualquier tipo de comentario, referencia o explicación de toda la larga ristra de gravísimas “irregularidades” cometidas por su antecesor, es motivo suficiente de indignación para cualquier demócrata”

CHA considera el discurso del Rey como “vacío de contenido” , a la hora de dar explicaciones sobre lo ocurrido con su predecesor en el cargo, “contradictorio” cuando alude a la “integridad en la acción política” ( los antecedentes en la institución que ahora ostenta ) y “caduco” al utilizar la Constitución como “un suelo donde anclarse”, en lugar de abrir la puerta a las reformas que tanto en materia de incorporación de nuevos derechos sociales como de imprescindible cambio de modelo territorial y de nuevas fórmulas de participación democrática , se necesitan.

Joaquín Palacin, Presidente de CHA : “ Se apoya en su intervención en una Constitución con los mismos argumentos que hace 40 años , cuando la sociedad ha cambiado , dejando en su discurso apartadas las demandas de reforma. Lamentamos también que se obvie el decisivo peso en las decisiones politicas demostrado por los Gobiernos autónomos en esta pandemia, con lo que se alinea con las crecientes y preocupantes posturas recentralizadoras, nada favorables a avanzar hacia la cogobernanza real. En definitiva, un discurso del Jefe del Estado plagado de lugares comunes , válido por tanto para cualquier momento y circunstancia”.

CHA considera que existe un principio básico para las instituciones públicas: cumplir con todas las obligaciones legales en democracia. La honradez en la gestión de los fondos públicos es esencial. La fortuna acumulada por el anterior monarca y el irregular uso posterior de la misma no habrá tenido, de momento, condena legal , pero acumula suficientes motivos para una profunda indignación y un justo reproche de toda la sociedad , de todas aquellas personas que sí cumplen, estrictamente , con todas sus obligaciones fiscales. Una institución, como la jefatura del Estado, que ha sido tan opaca durante cuarenta años, ha permitido , sea por acción directa u omisión flagrante, unas actuaciones que nos han llevado al momento que estamos viviendo, tan condenable y reprobable, desde el punto de vista de la ética y la moral en el ejercicio de la actividad política.

Baste recordar que varias de las investigaciones sobre las actividades del rey emérito han sido archivadas por la justicia o bien por prescripción del presunto delito , o por haber sido cometidas cuando gozaba de su especial protección jurídica (en el ejercicio de su cargo público) o por regularizaciones a Hacienda, siempre a posteriori. Y aún existen varias causas abiertas.