Opinión

Ángela Labordeta de Grandes

Ángela Labordeta de Grandes

La retórica del amor

Ha viajado para verte. Se ha sepultado en pueblos sin luz para verte y por verte casi pierde la vida. No sabe si te ha amado, pero por ti ha recorrido distancias interminables sobre estepas heladas y lo volvería a hacer. Dicen que eso es la retórica del amor: perseguir un sueño que tiene forma endia

Ángela Labordeta de Grandes

Mi bandera tiene miedo

Como una simple observadora de todos los matices y estremecimientos de la sensibilidad humana, dispongo mi objetivo sobre plazas, calles, avenidas, curvas y recorro, a modo de pájaro invisible, el presente de estos días que codicia un futuro inmediato y que será el marco donde se ordene política y s

Ángela Labordeta de Grandes

¿Y tras el 28 de abril qué?

Cuando creíamos que España se encontraba mínimamente preparada para abordar ciertos debates de futuro, y que tenían que ver con la construcción de un país plural y diverso que podía avanzar con pacto y diálogo hacia un estado federal, empezaron a surgir las banderas del enfrentamiento y ahora, a una

Ángela Labordeta de Grandes

Si alguna vez me olvido

Si alguna vez me olvido, no olvides llegar hasta mí y cerrar con llave el lugar donde reside el olvido. No quiero olvidar. No quiero olvidar tu París en nuestros ojos y no quiero olvidar que mientras el avión surcaba el cielo de París, desde Milán llegaban acordes de amor y de felicidad. No quiero o

Ángela Labordeta de Grandes

Un 20 de noviembre del año 1975

Aquel día, con mis ocho años recién cumplidos, Madrid amaneció de luto. Al menos eso decía mi abuela que repetía, viendo las imágenes en una televisión en blanco y negro, que mi tío, su hijo, estaría subido en alguno de aquellos árboles para despedir al dictador. Mi abuela empleó esa palabra: dictad

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