Opinión

Comunicación

05/04/2019

Revuelta y rebeldía de la España vaciada

Ángel Hernández Sesé

Por Ángel Hernández Sesé

Miembro del Comité Nazional de CHA

Fue precisamente un 5 de abril de hace ya 19 años, cuando José Antonio Labordeta subía a la tribuna como diputado electo de CHA, para pronunciar su discurso en el debate de investidura de aquella legislatura. Nuestro admirado y añorado Labordeta que puso voz como nadie a la realidad de Aragón y de la España rural dijo entre otras cosas: “Hemos ido viendo abandonarse nuestros pueblos, desvanecerse los proyectos en obras e infraestructuras, envejecer la población, mientras nuestros jóvenes titulados de grado medio y superior toman los trenes el domingo por la noche para salir de Aragón para aprovechar las oportunidades que en su tierra se les niega.” Casi dos décadas después, las cosas han ido si cabe a peor. España y sus gobiernos, 40 años de bipartidismo después, nunca han tenido tiempo de volver la vista hacia la España Rural. 

Seguimos sin estar la agenda, porque no hemos estado nunca; porque salvo honrosas excepciones, como la de Labordeta, o tiempo después Chesús Yuste, nadie ha llevado esos problemas al hemiciclo. España en bucle ha votado con las tripas por el tema vasco, y ahora por el problema catalán. Pero embebidos en tanto patriotismo de salón, nuestros próceres urbanitas, no tienen tiempo para detenerse en los pueblos. 

Yo fui una de las 100.000 personas que tomamos las calles de Madrid. Y días después me pregunto qué cambiará tras todo aquello. No hay tiempo que perder; las plataformas convocantes deberán de requerir públicamente a los diputados electos de cada provincia despoblada, para que rindan cuentas de su trabajo. Que den la cara ante la ciudadanía, sometidas al escrutinio público. Y quienes se postulan a la presidencia del Gobierno de España, harían bien en no subirse a un tractor, sin haber “bajado” antes a pisar la tierra del interior y conocer sus verdaderos problemas. Estamos donde estamos por ellos. Y aquí la mochila buena la llevaba Labordeta, la mala la cargan quienes después de 40 años mandando y “representándonos” en Madrid han consentido esto. No valen las excusas, porque por acción u omisión, por la sacrosanta unidad de una España que está vacía en su interior, desvertebrada y desasistida, hoy nos vemos así. Y de esta estoy seguro que no nos callan. Revuelta y Rebeldía, no reblamos.


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