Opinión

Comunicación

21/04/2019

Éramos pocos… y cada vez quedamos menos

Rafa Guardia Maza

Por Rafa Guardia Maza

Concejal en el Ayuntamiento de Caspe

Hace varias semanas que se va diciendo desde diversas fuentes que el Centro de Salud de Caspe cuenta con una nueva plaza de médico de atención primaria, aunque ésta no está cubierta por falta de presupuesto para dotar de mobiliario su consulta. Este es el argumento esgrimido por el equipo de gobierno a las preguntas de CHA y que ha sido validado por la oposición, tanto Aragón Si Puede como PP han hablado en radio de esta situación públicamente sin cuestionar el “problema” del presupuesto y los muebles como motivo de que no se cubra esa plaza. Además, el Consejo de Salud guarda silencio ante esta situación y aparentemente no está actuando para tratar de resolverla. Nosotros creemos que, si el único problema es dotar de muebles una consulta, éste podría solucionarse de manera inmediata. 

Sin embargo, desde CHA creemos que esto tiene que ver más bien con una realidad que para nosotros comienza a adquirir una enorme trascendencia e impacto en el medio rural: la escasa o nula voluntad que parte de los trabajadores públicos tiene para venir a trabajar a las poblaciones de lo que ahora llamamos “la España vaciada”. 

Servicios públicos como la sanidad son especialmente sensibles por el envejecimiento de la población, aunque otras áreas de lo público también sufren, o bien la falta de profesionales, o bien una excesiva rotación de los mismos, como ocurre en la educación. 

Recordemos los problemas que sufrimos en Caspe hace unos años en las oficinas de la seguridad social; que pese a los incentivos económicos que la administración asumió, ningún trabajador quiso venir a cubrir las plazas que las jubilaciones de los titulares dejaron vacantes, debiendo permanecer cerradas gran parte de la semana. 

Cabría añadir que no solo la administración autonómica o central tiene problemas para cubrir plazas, sino que esta situación afecta también a la administración local. Hemos visto cómo el ayuntamiento de Caspe se ve obligado a convocar en periodos muy cortos de tiempo plazas de policía local que al poco tiempo de ser cubiertas vuelven a quedar vacantes porque sus titulares solicitan cambio de destino y se marchan, con el consiguiente perjuicio en el servicio a los ciudadanos y de desgaste de los servicios municipales. Como el mito de Sísifo, que fue condenado a subir una piedra por un monte para ver cómo se caía al otro lado al alcanzar la cumbre, vemos como las administraciones locales convocan plazas que saben que a corto plazo volverán a quedarse vacías. 

Este es un problema que empieza a estar cronificado en la administración pública del medio rural y bajo nuestro punto de vista es una cuestión que debe ser afrontada cuanto antes para garantizar la supervivencia de los servicios públicos en la España rural recientemente bautizada con bastante acierto “la España vaciada”.


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