Opinión

Comunicación

13/06/2019

Los festivales como motor de desarrollo

Javier Carbó Cabañero

Por Javier Carbó Cabañero

Alcalde de Escucha y diputado en la Diputación de Teruel

Desde siempre hemos visto a los festivales que salpican nuestro territorio como auténticos motores del desarrollo rural, no solo por la dinamización económica que directamente generan, también porque demuestran a los habitantes de nuestros pueblos que, gracias al esfuerzo común, podemos emprender cualquier tarea que nos propongamos. 

Además, estos festivales han conseguido dotar a nuestra provincia de eventos culturales de calidad -algunos de ellos referentes en sus temáticas- formando una red «oficiosa» que es fruto del esfuerzo altruista de colectivos y asociaciones, enriquecedora como pocas, y compatible en actividad y calendario. Han generado, por tanto, un entramado cultural de increíble valor social. 

Partiendo de esta convicción, conseguimos reunir a un buen número de éstos, comenzamos a conocer sus inquietudes y, no sin esfuerzo, convencimos al equipo de gobierno de la Diputación de Teruel (PP-PAR) de la necesidad de crear una línea de ayudas para ellos ya que, dicha institución, era la única que «miraba para otro lado» ante este precioso recurso. 

Se consiguió abrir esta línea y, este año, volverán pronto a publicarse estas ayudas aunque tarde en el calendario debido, fundamentalmente, a un retraso en la aprobación de la ordenanza de subvenciones y no a falta de recursos ya que, como hemos apuntado con anterioridad, dicha partida está reflejada en los presupuestos de 2019 de la Diputación. 

Echamos en falta una nota de la institución o una pequeña circular informando a los organizadores de es tos eventos del retraso en la convocatoria y, de paso, tranquilizando a sus organizadores que desean saber a qué ayudas agarrarse antes de emprenderse en la aventura de cerrar sus respectivas programaciones. Como «instigadores» de esta línea de subvenciones para festivales nos sentimos en la obligación de compartir públicamente este dato que, sin duda, alegrará a más de un comité organizador que, precisamente por estar integrado mayoritariamente por voluntarios que trabajan por sus respectivos pueblos, merece absoluto respeto y una «dosis» de colaboración por parte de las instituciones. Ya que la «Dipu» parece carecer de esta sensibilidad, dedicamos nuestra columna a informaros y, de paso, a mostraros nuestro más sincero reconocimiento.


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