29 de junio, 35 años de CHA

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Joaquín Palacín, Presidente de Chunta Aragonesista

En primer lugar quiero agradecer el esfuerzo, la colaboración y el apoyo a los miles de personas que han hecho posible estos primeros 35 años de historia de Chunta Aragonesista. Es de obligado cumplimiento cuando se pretende valorar esta fecha de aniversario.

Caer en el tópico de plantear un pormenorizado recorrido por la propia historia, un prolijo recuerdo de los hitos políticos o incluso entregarse a la melancolía por lo que se fue, es también otro de los lugares comunes para este tipo de reflexiones.

Sin embargo, más que refugiarnos en nuestro pasado, que hoy sigue estando presente, debemos plantear públicamente toda una serie cuestiones sobre lo que sí es necesario a partir de ahora. Unas primeras reflexiones y apuntes sobre lo que nos debemos exigir en política, sobre lo que queremos para el futuro de Aragón.

La crisis provocada por la pandemia de la COVID-19 ha demostrado que el criterio político más eficaz ha sido potenciar unos servicios públicos esenciales, regidos por decisiones tomadas desde aquí, adaptadas a nuestra realidad territorial, siempre en colaboración y coordinación con las demás administraciones públicas: la cogobernanza.

Y en esta doble línea de actuación es donde se enmarca, perfectamente, el proyecto político de CHA: Disponer tanto del suficiente poder aragonés como de los necesarios recursos financieros para desarrollar las mejores propuestas, las que necesitamos para construir nuestro futuro.

En este sentido, debemos profundizar con un proyecto aragonesista amplio, pero cuyas decisiones solo dependan de la voluntad de nuestra gente, donde las ideas nazcan de lo que sí somos, con nuevas propuestas articuladas en nuestra compleja realidad territorial. Sin tener, como hasta ahora, tantas dependencias e injerencias de fuera porque nunca van a cuidar tanto de lo nuestro como lo haremos aquí.

Ahora que los nuevos modelos de consumo apuestan por potenciar lo propio, por la cercanía, como fórmula para aprovechar de modo sostenible lo que tenemos, apliquemos lo mismo en política con proyectos aragoneses.

Hay que reivindicar el traspaso de las más de veinte competencias pendientes desde la última reforma de nuestro Estatuto de Autonomía, allá en 2007, y conseguir, en la inminente reforma del sistema financiero del Estado, un sistema bilateral que responda a lo contemplado en nuestra normativa vigente, sin renunciar a nuestra condición foral. Dos aspectos básicos para fortalecer la toma de decisiones aragonesa.

Debemos ser capaces de consolidar como partido político otro de nuestros pilares ideológicos: las propuestas de progreso, de izquierdas, con una visión realista, sensata y coherente.

Tanto desde nuestra acción de gobierno como en la construcción de nuestro proyecto político tenemos la obligación de crear un sentimiento de orgullo en quienes nos respaldan en las urnas, recuperar la ilusión de las personas más desencantadas y comprometer a la juventud con Aragón.

El futuro tendrá que venir de la mano de políticas innovadoras en lo solidario, pleno de medidas para los cuidados con menores y con nuestros mayores, necesariamente feminista, con propuestas revitalizadoras del territorio y también protectoras de aguas, paisajes y personas. Una nueva economía digital y circular que permita la cohesión social y del territorio, desde el respeto a nuestro patrimonio natural y cultural.

La “vía verde” se abre paso en la política europea y como partido aragonesista queremos, sabemos y tendremos que hacer local ese pensamiento global ecologista. Ahí, en todas estas referencias, es donde deberíamos enmarcar nuestra inminente acción política.

Estas ideas deben enraizarse con el mantenimiento de valores casi olvidados en la praxis política de los partidos como son el de la honradez, sin corrupción alguna. El código ético, una hoja de ruta ineludible, demandándonos la máxima transparencia en la toma de nuestras decisiones. Fomentar decididamente la participación ciudadana como modo y manera de tejer redes de colaboración, de construir una democracia saludable. No debemos olvidar que, en estos momentos, se trata de incluso de salvar lo que creíamos a resguardo. Valores democráticos esenciales de justicia social o libertad, tan manipulados y en claro peligro.

En definitiva, plantear una propuesta de proyecto político para el futuro que, recuperando lo mejor de nuestra trayectoria como partido, incorpore lo más innovador, conectando con la realidad. El objetivo final es obtener una mayor representación en las próximas elecciones a las Cortes de Aragón y a las municipales, disponiendo de más capacidad para conformar gobiernos progresistas, dispuestos a implantar todas estas políticas aragonesistas que sí se necesitan.