CHA advierte de graves deficiencias, detectadas por técnicos de la Comisión Europea, en los planes hidrológicos de cuenca

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El pasado mes de julio de 2013 CHA fue el único partido de las Cortes de Aragón que votó NO al Plan Cuenca Ebro porque entendía que no se iba a poder cumplir con los objetivos establecidos en la Directiva Marco del Agua. Ahora expertos de la UE advierten de las deficiencias de los planes aprobados por el Gobierno.

Joaquín Palacín, diputado de CHA en las Cortes de Aragón: “Tras conocer lo que opinan los expertos de la Comisión Europea está claro que la apuesta definitiva de Rajoy será por la antigua y caduca política del agua, que no solo es que sea inútil para las necesidades de Aragón , es que además fomenta el expolio de nuestros recursos: el trasvase del Ebro, al que nos opusimos cuantas veces se quiso poner en marcha, que rechazamos ahora y que seguiremos haciéndolo en el futuro.

“De este modo tal y como publicó el diario www.eldiario.es el pasado 16 agosto: “La Comisión Europea (CE) le ha dado un toque de atención en público al Gobierno español por las irregularidades que, a su juicio, cuajan la nueva planificación hidrológica. El proyecto no cumple con varias de las exigencias de la Directiva Marco de Agua (DMA). Jorge Rodríguez, técnico de Medio Ambiente de la CE, se encargó de calificar, al menos, de “chocantes” algunas de las decisiones gubernamentales en unas jornadas sobre planificación hidrológica celebradas a finales de junio en el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente: “Los planes hidrológicos recientemente aprobados incluyen un gran número de nuevas infraestructuras, principalmente presas, que no cumplen el principio de no deterioro de la DMA y que no están debidamente justificadas”, expuso Jorge Rodríguez.

Bruselas está evaluando los planes y esperan publicar los resultados, ya de manera oficial, en los próximos meses, cuando serán discutidos con España. Aun así, lo expuesto de manera pública por Rodríguez deja al descubierto algunas deficiencias, entre las que destaca el peso que el Ejecutivo da a las presas, embalses y canales. Una estrategia basada en el cemento que perpetúa políticas pasadas. Los nuevos planes de cuenca recuperan el espíritu del Plan Hidrológico Nacional de 2001, apostando por la construcción de grandes infraestructuras para vender y mover agua”.

El citado diario sigue exponiendo: “La Directiva Marco del Agua, normativa europea aprobada en el año 2000 que apuesta por un cambio de ética en la gestión, considera que “el agua no es un bien comercial como los demás, sino un patrimonio que hay que proteger y defender”. Arrincona por ello las infraestructuras hídricas y aboga por el buen estado ecológico de los ecosistemas fluviales. Esta legislación introduce conceptos novedosos en la gestión como “caudales ecológicos”, “no deterioro” o “recuperación de costes”, en los que España, según las fuentes consultadas y lo expuesto por el experto de la Comisión Europea, por su parte, apunta que el régimen económico financiero establecido por la legislación española en materia de aguas no es suficiente para cumplir en materia de recuperación de costes. Y alerta, finalmente, de que este apartado es condición indispensable para la utilización de los fondos europeos del periodo 2014-2020″.

Finalmente recordamos que CHA votó contra el proyecto de Plan Hidrológico de la Cuenca del Ebro el pasado mes de julio de 2013. Joaquín Palacín señaló que “este proyecto del Ebro no cumple los objetivos medioambientales 2015, objetivos que permitirían alcanzar los establecidos por la Directiva Marco del Agua”.

Palacín explicó entonces que “en este plan no se atiende a los caudales ecológicos y sus mecanismos de garantía: “Nos encontramos frente a un documento que sólo es fiel reflejo de la tradicional planificación hidrológica que busca soluciones en obras faraónicas, desaprovechando la nueva cultura en la gestión del agua y quedando en entredicho los objetivos medioambientales de la Directiva Marco del Agua”.

El diputado de CHA indicó ya el año pasado que con “este plan se procede a la privatización fáctica de los ríos, desarrollando obras hidráulicas millonarias; no se replantea proyectos como Yesa, Biscarrués o la nueva presa de Aguavivas; tampoco se procede a la modernización de regadíos; y podemos entender que es una oportunidad social perdida para desarrollar una verdadera participación en la Cuenca del Ebro, ya que no se apuesta por reducir la contaminación difusa, los caudales ecológicos insuficientes y se fomenta la agricultura industrial”.