CHA deplora que Europa haya excluido el fracking de la obligación de estudio de impacto ambiental

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CHA considera un error de gravísimas consecuencias que el Parlamento Europeo dejase, en la votación celebrada ayer en su sesión plenaria, fuera de la Directiva sobre evaluación del impacto ambiental (EIA) la exploración y extracción de gas de esquito, el fracking. A pesar de la petición realizada en ese sentido por la eurocámara el pasado mes de octubre a la Comisión y al Consejo, la cerrada negativa de varios Estados miembros y la pasividad de otros obligó a la Comisión a rechazarla. No obstante, las concesiones hechas en el sentido de introducir mecanismos para mejorar las garantías de independencia de los comités de expertos que han de realizar las evaluaciones de impacto ambiental sirvieron como pretexto para los grupos mayoritarios de la cámara para eximir al fracking de la obligación de someterse a este mínimo procedimiento de garantía.

Miguel Martínez Tomey, responsable de asuntos europeos de CHA, considera que “es una actividad contaminante y que cuenta con una fuerte oposición social en todos los países, cuyos efectos negativos están constatados en los EE.UU. y que el Parlamento Europeo no debería mirar hacia otro lado y dejar la decisión a los Estados” y recuerda que “mientras en países como Francia se ha prohibido, en el Estado español se impulsa en un ejercicio
de total irresponsabilidad”.

CHA presentó el mes pasado en la Asamblea General de la Alianza Libre Europea, el partido europeo al que pertenece, una Declaración que fue aprobada por unanimidad, expresando su rechazo a esta técnica minera, que fue remitida a los Estados miembros, la Comisión, el Consejo, a la Agencia de Medioambiente de las Naciones Unidas y a sus propios diputados europeos.

“Es necesario que de las próximas elecciones europeas salga un parlamento distinto, comprometido con los pueblos de Europa y con la tierra que habitan, que no se doblegue ante el imperio del lucro a ultranza como ha hecho éste, que prohiba el fracking en toda la UE o, como mínimo, someta estos proyectos a evaluación de impacto ambiental”- explica Martínez Tomey.