CHA reclama al Gobierno de España “proactividad” para tratar de conseguir una mayoría de bloqueo a la ‘etiqueta verde’ de la energía nuclear y el gas

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Joaquín Palacín, presidente de CHA: “Quedan cuatro meses para bloquear la decisión de la Comisión Europea, sumando a 20 de los 27 estados o alcanzando una mayoría de 353 legisladores en el Parlamento Europeo”

El presidente de Chunta Aragonesista, Joaquín Palacín, ha rechazado la decisión de la Comisión Europea de incluir la energía nuclear y el gas como energías sostenibles para la transición ecológica, apenas una semana después de que el grupo de asesores expertos de la Unión Europea emitiera un informe en el que se rechazaba el cambio en el reglamento.

“A pesar del papel que están jugando en el camino hacia la descarbonización, se trata de dos fuentes de energía que producen residuos radiactivos y emisiones de metano respectivamente, por lo que en ningún caso podemos clasificarlas como energías limpias”, ha señalado.

Palacín ha explicado que “la etiqueta verde para la energía nuclear y el gas cuenta con una gran oposición entre los expertos, y existe una gran división entre los diferentes gobiernos de la UE sobre el camino para cumplir el objetivo de la UE de cero emisiones netas para 2050”.

El presidente de CHA ha advertido de que tanto los estados miembros como el Parlamento Europeo “tienen cuatro meses para bloquear potencialmente las reglas, lo que podría ser realizado por una gran mayoría de 20 de los 27 países de la UE o por una mayoría de 353 legisladores”.

En este sentido Chunta Aragonesista ha presentado una iniciativa en el Senado a través de Carles Mulet, senador de Compromís, para reclamar al Gobierno de España que sea proactivo para tratar de revertir esta decisión de la Comisión Europea, y agote todas las vías posibles para alcanzar una mayoría de estados para bloquear esta medida tan controvertida.

Finalmente, Joaquín Palacín ha recordado el modelo energético de CHA aprobado por el Comité Nazional (máximo órgano entre asambleas), que considera la electricidad como “un bien esencial para la vida diaria de todas las personas” y defiende “una transición energética justa que apueste por las energías renovables frente a los combustibles fósiles y la energía nuclear, y que no deje atrás a ninguna persona ni a ningún territorio”.