Estadio emocional de La Romareda

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Chuaquín Bernal, presidente de CHA-Zaragoza

La Romareda es el “templo del zaragocismo” desde hace más de 60 años. Una casa bastante descuidada, sometida a pequeñas reformas y demasiados parches, un icono emocional para miles de personas en Zaragoza y en Aragón. Bandera y orgullo. Un estadio donde hemos llorado de alegría y de decepción. Un espacio mágico en el que hemos vivido noches de gloria, goleando a los más grandes y en el que varios miles intentamos ver, niebla mediante, a la selección aragonesa en una gélida noche de diciembre. Un escenario que nuestros padres llenaron en el mítico concierto de Miguel Ríos y por el que también desfilaron artistas internacionales y locales, siendo el lugar donde pudimos ver por última vez en concierto a la mítica banda zaragozana, Héroes del Silencio. Un recinto deportivo donde una vez al año le marcamos un gol al cáncer infantil y al que habitualmente acudimos a pie, pero también en bus, taxi, bici, patinete, en el tranvía o incluso en coche, aprovechando las miles de plazas de aparcamiento que se encuentran en sus aledaños.

Por todo eso y por mucho más, las gentes de CHA siempre hemos pensado que La Romareda es el mejor emplazamiento posible, al igual que muchas y muchos zaragocistas. El tiempo nos ha ido dando la razón. El actual emplazamiento no solo es el lugar más eficiente por las razones ya descritas, además es un proyecto más sostenible. Plantar un puñado de almendros y de jaboneras chinas es una gota en el océano, por muchas fotos que se suban a las redes; sin embargo, reconstruir La Romareda en su ubicación actual, nos ayuda a cumplir con los objetivos de desarrollo sostenible y también revitalizar el entorno, beneficiando a residentes así como a hosteleros y a comerciantes.

Por el contrario llevar el estadio a las afueras conllevaría un mayor uso del vehículo privado, además de elevar los costes de la urbanización del entorno y los costes de llevar los servicios. Razones que hacen económicamente inviable y ambientalmente insostenible su traslado, ya que podría significar un despilfarro de recursos públicos, abriendo las puertas, de par en par, a la especulación urbanística en un terreno muy codiciado.

En la Plaza del Pilar conocen perfectamente que construir La Romareda donde está y aumentando su aforo es viable, eficiente, es más económico, más rápido en plazos y, sobre todo, es sostenible. Por ello desconfiamos del anunciado folio en blanco que ya está dejando ver la tinta invisible que contenía. Resulta curioso comprobar que mientras se reclama diálogo, consenso y sobre todo, discreción, se desliza desde el gobierno municipal que pronto se conocerá el informe sobre el traslado del campo hasta Miraflores, entonces ¿Qué clase de folios blancos usan en el Ayuntamiento de Zaragoza? En este sentido reclamamos a los grupos municipales su compromiso para evitar la especulación y su compromiso también para que la titularidad del estadio siga siendo municipal.

Zaragoza arrastra 20 años de retrasos y contradicciones. La mayor parte de los partidos políticos llevan mareando a la ciudad y a la afición durante todo ese tiempo. Algunos de ellos han cambiado de opinión hasta 3 veces: “La Copa” al despropósito se la lleva el Partido Popular que ha pasado de judicializar y paralizar la construcción de la nueva Romareda, en 2005, a presentar en plena campaña electoral una propuesta para reformarla en su ubicación actual.

Por todo, ello pensamos que nuestra ciudad merece una nueva Romareda en su actual ubicación. Una inversión de presente para un futuro inmediato que requiere de la participación de las zaragozanas y de los zaragozanos mediante una encuesta ciudadana que, contando con todos los datos sobre posibles ubicaciones, así como costes económicos y medioambientales, sirva para conocer unas opiniones que no pueden quedarse “fuera de juego”.

En cualquier caso, nuestro Ayuntamiento tiene la obligación de dar una respuesta definitiva y fruto del consenso a la necesidad de contar, por fin, con un estadio a la altura de la capital de Aragón que somos. Zaragoza necesita una “hoja de ruta” que la sitúe entre las grandes ciudades con un estadio que sea una referencia arquitectónica y también un polo de atracción turística, dándole de este modo relevancia internacional. La decisión sobre qué candidatura albergará el mundial 2030 se aproxima y la candidatura ibérica, formada por España y Portugal, tiene serias posibilidades de ser la ganadora. Se acaban las excusas. Ayuntamiento de Zaragoza, Diputación Provincial y el Gobierno de Aragón han de empezar a “calentar la banda”, llamando a la puerta del Gobierno de España para que se implique, como ya hizo en el estadio olímpico de Sevilla, uniendo también al club y a la iniciativa privada para dar una solución definitiva a una ciudad y a una afición que la reclaman. Zaragoza debe lograr ser sede en 2030, como ya lo fue en el mundial 82, ¿Quién entendería lo contrario?