Inicio de la tercera fase de la rehabilitación de la Iglesia de Burbáguena

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Tal y como señala la directora general de Vivienda y Rehabilitación, Verónica Villagrasa, “la principal deficiencia a subsanar son las humedades que presentan los muros interiores y las columnas en su tramo inferior y para disminuirlas lo máximo posible se va a realizar la instalación de un sistema Bio-dry en el perímetro de la Iglesia y en sus principales pilares”.

En el proyecto se contempla también la demolición de la solera que se encuentra muy deteriorada con importantes desniveles y la creación de una nueva solera de hormigón de cal ventilada al conjunto de la nave. Se busca eliminar las humedades aportando la mayor ventilación en los nuevos elementos constructivos a sustituir.

El pavimento interior, realizado con baldosa hidráulica sobre el pavimento antiguo mediante mortero de agarre, salvo en la zona del altar donde está formado por baldosas de mármol, se sustituye por pavimento pétreo.

Como obras de mejora también se contempla el pintado interior del edificio que presenta visibles las reparaciones del año 2011, al mismo tiempo que se le dota de unas nuevas instalaciones de electricidad, iluminación y megafonía.