La Concejalía de Medio Ambiente de Borja edita una guía para conocer las aves de La Estanca y de su entorno

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La concejalía de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Borja acaba de editar una publicación para poder conocer las aves que viven en la Estanca y su entorno. La laguna de La Estanca presenta una gran variedad de ecosistemas que genera una biodiversidad faunística muy elevada. Además, se encuentra en un pasillo migratorio que hace de la estanca un lugar idóneo para el descanso de las aves en sus rutas migratorias, por lo que se ha convertido en un observatorio de aves de primer orden. “El número de aves presentes en la laguna depende de la estación en la que nos encontremos pero se han llegado a registrar casi 90 especies en algún momento del año entre las que viven habitualmente en la laguna, las que vienen a beber y las que hacen un alto en el camino antes de continuar su ruta migratoria”, afirma Juan Manuel Moreno, concejal de Medio Ambiente. 

Esta guía viene a completar la actividad de avistamiento de pájaros recientemente regulada por la Consejería debido a la riqueza medioambiental y patrimonial de la zona. Cuenta con una vegetación que se distribuye en función del sustrato más o menos encharcado, como el bayunco, carrizo o aneas, mientras que en las orillas se encuentran varias especies de juncos y pasto. Un ecosistema en el que viven anfibios como la rana común y el sapo de espuelas, base alimenticia muy importante para las aves acuáticas. 

Entre las aves que se pueden contemplar en La Estanca están el somormujo, zampullín, focha común, gallineta, ánade azulón, garza real, lavanderas, cormoranes grandes y cuervos marinos, aguiluchos laguneros, golondrinas, alcaravanes, alcaudones, perdices, tarabillas, escribanos, abubillas, abejarucos europeos cogujadas y mochuelos. 

“Además de esta guía y de la adecuación del acceso a la Estanca, para el próximo año queremos ubicar en la torre mudéjar de La Estanca un centro de interpretación en la planta baja sobre la flora y fauna existente en esta balsa del siglo XIV, así como un mirador en la planta de arriba para avistar pájaros”, concluye Juan Manuel Moreno. 

Un embalse artificial para uso agrícola de 14 hectáreas terminado de construir en 1543 aunque fue en 1328, cuando el rey Alfonso IV de Aragón concedió el privilegio para que la población de Borja pudiera recoger en esta nueva balsa, las aguas sobrantes de la acequia del Sorbán.