CHA denuncia que los planes de militarización del Aeropuerto de Teruel amenazan este proyecto desarrollo económico y social

El candidato número 1 de CHA a las Cortes de Aragón por la circunscripción de Teruel, Javier Carbó, expresa hoy su profunda preocupación por el rumbo que está tomando la evolución del Aeropuerto de Teruel, un proyecto que ha demostrado ser un motor de empleo y de dinamismo, pero que corre el riesgo de variar el rumbo de la investigación, desarrollo y tecnología hacia programas de militarización.

“El Aeropuerto de Teruel no puede ser convertido en un enclave donde predominan usos estratégicos militares cuando su fuerza está en su modelo civil y productivo, en la atracción de inversiones, generación de empleo y consolidación de una industria aeronáutica de alto valor añadido para la zona” señala Carbó, en referencia al debate abierto tras iniciativas con proyectos militares vinculados a las políticas de defensa.

Para el candidato de CHA, “la verdadera fortaleza del aeropuerto reside en su capacidad de crear sinergias económicas duraderas con empresas en la diversificación de actividades —incluyendo mantenimiento, reciclaje, pintura, investigación, formación y producción industrial aeronáutica— y en su rol como polo de desarrollo aragonés, no en su creciente orientación hacia proyectos militares”.

Carbó subraya que proyectos anteriores y actuales han situado al aeropuerto como ejemplo de éxito. “Somos testigos de cómo, con inversiones y un marco estratégico adecuado, esta infraestructura se ha convertido en un referente industrial y aeroespacial, generando empleo y oportunidades para Teruel y el sur de Aragón” ha añadido, señalando que se suman ya más de 160 millones de euros de inversión prevista entre obras, nuevas actividades y ampliaciones.

El candidato de CHA reclama un compromiso político con un modelo de gestión que priorice empleo, cohesión territorial y futuro para las comarcas turolenses.

“Si no somos capaces de defender este aeropuerto como un catalizador de desarrollo civil y sostenible, corremos el riesgo de hipotecar su potencial en favor de intereses que no responden a las necesidades de nuestra gente”, concluye Javier Carbó.



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