07 Ene Las comarcas turolenses: un futuro con derechos y dignidad
Javier Carbó Cabañero, Secretario Territorial de Chunta Aragonesista (CHA) en las comarcas turolenses
Hablar de las comarcas turolenses es hablar de un futuro con enormes posibilidades, pero también de demasiadas decisiones tomadas desde lejos, sin escuchar a quienes vivimos y trabajamos aquí. Durante años, hemos sido tratados como un territorio de sacrificio, un espacio disponible para todo aquello que otros no quieren cerca. Esa forma de hacer política no solo es injusta, sino profundamente equivocada si lo que de verdad se busca es un futuro con oportunidades.
Necesitamos estar en la prioridad de la agenda de las políticas públicas, no como una excepción, sino como una prioridad. Y eso pasa, en primer lugar, por garantizar unos servicios públicos de calidad. Sanidad, educación, servicios sociales y transporte público no son un lujo, son derechos. Sin ellos no hay igualdad real entre quienes viven en el medio rural y quienes lo hacen en las ciudades. No podemos hablar de lucha contra la despoblación mientras se debilitan los pilares que sostienen la vida cotidiana en nuestros pueblos.
El desarrollo económico que defendemos para las comarcas turolenses debe estar ligado al territorio y a las personas. Infraestructuras estratégicas como el Aeropuerto de Teruel tienen que consolidarse como motores de actividad logística, industrial y tecnológica, generadores de empleo estable y de calidad, siempre alejados de cualquier tentación de uso militar. Teruel no puede ser moneda de cambio ni laboratorio de ocurrencias ajenas a nuestras necesidades.
Del mismo modo, debemos apostar por proyectos que unan memoria, identidad y futuro. El Museo del Ferrocarril de Caminreal es una oportunidad para recuperar una parte esencial de nuestra historia y convertirla en un motor cultural y turístico. El impulso del Parque Natural del Maestrazgo permitiría proteger un patrimonio natural excepcional y, al mismo tiempo, generar un desarrollo sostenible y respetuoso. Frente a eso, propuestas como el almacenamiento de CO₂ en esta zona suponen una amenaza directa al territorio y a su gente, y deben ser rechazadas con claridad.
Las energías renovables son necesarias, pero no a cualquier precio. Las macroimplantaciones sin planificación ni participación están provocando la destrucción del paisaje, de los modos de vida tradicionales y del equilibrio territorial. Defendemos un modelo energético ordenado, participativo y compatible con la vida en los pueblos, que no hipoteque el futuro de nuestras comarcas.
Para fijar población es imprescindible apoyar a quienes crean empleo. Las ayudas al funcionamiento de las empresas, el refuerzo del fondo de cohesión territorial y una profunda revisión de los objetivos del FITE son herramientas clave para que vivir y trabajar aquí sea una opción viable y atractiva. A ello hay que sumar infraestructuras y un transporte público que garantice el derecho a la movilidad, vivas donde vivas.
Defender nuestras comarcas es defender a su gente, su paisaje y su futuro. Y eso solo se consigue con políticas valientes, planificadas y pensadas desde y para el territorio. Nuestro objetivo es claro: hacer de nuestra casa un lugar para vivir, no solo para producir o explotar recursos. Ese es el compromiso y esa debe ser la guía.