Nuestro futuro lo decidimos en Aragón

Isabel Lasobras Pina, Secretaria General de Chunta Aragonesista (CHA)

Aragón necesita cambiar de rumbo. Frente a unas políticas del Partido Popular que han debilitado los servicios públicos, han dado la espalda al medio rural y han renunciado a una visión propia de país, CHA ha iniciado la elaboración de su próximo programa electoral con un objetivo nítido: ofrecer a la ciudadanía una alternativa real de gobierno.

Este proceso nace desde la convicción de que la política solo tiene sentido si se construye con la gente. Por eso se han activado los roldes de participación interna y se han intensificado los contactos con colectivos sociales, asociaciones y entidades de todo el territorio. La sociedad aragonesa debe ser parte activa de una reflexión colectiva que recoja las reivindicaciones acumuladas durante esta legislatura y las transforme en propuestas sólidas de futuro para Aragón.

El reto es ambicioso y necesario: articular un proyecto para un Aragón pleno de derechos y libertades, con una financiación justa que fortalezca los servicios públicos, con la protección del medio natural y la cultura como auténticas banderas políticas, y con un apoyo decidido al tejido productivo aragonés para crear empleo de calidad y asentar población en el territorio.

El programa de CHA para las próximas elecciones tendrá como eje central la defensa del autogobierno y una reforma profunda del sistema de financiación autonómica. Sin renunciar a nuestros derechos históricos, como la hacienda foral, exigimos los recursos necesarios para garantizar servicios públicos dignos y de calidad. Porque sin financiación suficiente no hay sanidad fuerte, ni educación equitativa, ni servicios sociales capaces de llegar a todos los rincones de Aragón. Defender Aragón es, también, exigir justicia financiera.

Garantizar el derecho a la vivienda ocupará un lugar central en nuestra agenda política, junto a la lucha contra la brecha social y territorial. El medio rural no puede seguir siendo un eslogan vacío: necesita políticas concretas para quienes han decidido quedarse a vivir en él. El derecho a la movilidad, la reactivación del plan de carreteras, impulsado en la anterior etapa de gobierno, así como un transporte público digno y la reapertura del Canfranc, símbolo y objetivo estratégico, forman parte de ese compromiso con un Aragón cohesionado.

La respuesta al cambio climático será otro de los pilares fundamentales de nuestro programa. Aragón no puede convertirse en un territorio de sacrificio ni en un campo de especulación energética. Defendemos una transición ecológica planificada, con una ordenación responsable del modelo energético y de los centros de datos, y con una protección firme del territorio frente a intereses ajenos al bien común.

El programa reafirmará además una apuesta inequívoca por los derechos y las libertades, con políticas sociales, feministas y de defensa de las mujeres, así como del colectivo LGTBI, para avanzar hacia una sociedad más justa, igualitaria e inclusiva, viva donde viva cada persona en Aragón.

En paralelo, la cultura en Aragón será entendida como lo que es: un elemento esencial de cohesión social y de construcción de identidad colectiva, un derecho y no un adorno prescindible.

Este nuevo impulso programático incorpora también un compromiso claro con la memoria democrática. Propondremos recuperar la Ley de Memoria Democrática Aragonesa, derogada por la ultraderecha, como una herramienta imprescindible de verdad, justicia y reparación. No puede haber democracia plena sin memoria, ni convivencia sin el reconocimiento de quienes sufrieron la represión.

Del mismo modo, incluiremos propuestas para impulsar políticas decididas de apoyo a las lenguas propias de Aragón, con una Dirección General específica que garantice su promoción, protección y normalización. Defender las lenguas es defender la diversidad cultural y el patrimonio vivo de nuestro país.

Finalmente, se incorporarán propuestas para fortalecer el tejido productivo aragonés, clave para el reequilibrio territorial y la creación de empleo de calidad, junto a medidas contundentes para combatir la siniestralidad laboral, una lacra que no puede seguir normalizándose.

Con todo este trabajo programático, iniciamos una nueva etapa política con ambición y coherencia. Una etapa que mira al futuro desde el aragonesismo, la justicia social y la defensa del territorio, con una voluntad clara: gobernar Aragón para ponerlo al servicio de su gente.



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