Verónica Villagrasa considera un “jarro de agua fría” la negativa del Gobierno Central para actuar en el tramo Castejón de Sos-Pont de Suert de la N-260

La Secretaria de CHA-Alto Aragón y candidata a Cortes de Aragón recuerda que “desde Ribagorza una vez que se consiguió el objetivo principal de mejorar los 12 kilómetros entre Campo y el Congosto de Ventamillo, se reclama la mejora de este tramo que nos conecta con Cataluña, “pero el Gobierno de España ni siquiera quiere comprometerse con la redacción de un proyecto de acondicionamiento, condenando a esta parte de Aragón al ostracismo”.

El eje Pirenaico N-260 desde Portbou a Sabiñánigo tiene dos tramos pendientes de acondicionamiento, los 12,8 kilómetros entre Fiscal y los túneles de Balupor, con un presupuesto de 98 millones, cuya licitación no llega nunca pese a acumular muchos años de presencia en los presupuestos generales, y los 37 kilómetros entre Castejón de Sos y la N-230 ya en Cataluña, tras atravesar los puertos de Fades y la Espina, que no cuenta siquiera con proyecto redactado.

Desde Ribagorza una vez que se consiguió el objetivo principal de mejorar los 12 kilómetros entre Campo y el Congosto de Ventamillo, se reclama la mejora de este tramo que nos conecta con Cataluña, y por eso desde Chunta Aragonesista trasladamos a través de nuestro diputado en el Congreso, Jorge Pueyo, esta reclamación.

La respuesta del Gobierno de España es decepcionante: “Actualmente el eje de la carretera N-260 entre Castejón de Sos y Pont de Suert no tiene problemas de capacidad ni de seguridad. Como el resto de la red, se siguen realizando trabajos de conservación y mejoras que permitan mantener la factibilidad de la misma y la seguridad vial”.

Para Veronica Villagrasa, Secretaria Territorial de CHA y candidata a Cortes de Aragón, “resulta muy preocupante que el Gobierno de España no quiera comprometerse siquiera con la redacción del proyecto de acondicionamiento de este tramo carretero, el único de la N-260 que ni se ha acondicionado ni se tiene previsto acondicionar, convirtiéndose en un cuello de botella”.

“La sinuosidad y estrechez que presenta este tramo carretero que transcurre por municipios con poca población no lo hace atractivo para los conductores, que eligen si les es posible otras opciones con más kilómetros pero más rápidas, por lo que argumentar baja intensidad de tráfico como ha realizado en ocasiones el Gobierno Central para no acondicionarlo nos parece poco presentable y deja a esta parte de la Ribagorza en el ostracismo frenando posibilidades de desarrollo, pese a que se trata de una comunicación que une puntos turísticos de primer orden”, ha concluido Villagrasa.



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