15 años y una anomalía

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Isabel Lasobras, Secretaria General de Chunta Aragonesista

Fue esta palabra, tan exacta como solitaria, la utilizada por el Ministro de Cultura y Deporte del Gobierno de España, Miquel Iceta, para definir quince años de ausencias. Desde su constitución, allá por enero de 2007, nunca más se ha vuelto a reunir el Patronato del Archivo de la Corona de Aragón.

Este defecto de forma o funcionamiento, R.A.E. mediante, fue la ¿precisa? explicación del máximo responsable de cultura, quien, seguramente, atendió a la recomendación de Gracián, ser breve para no cansar, aunque lamentablemente olvidó la importancia de cumplir con la segunda parte de la frase del pensador aragonés.

La “anomalía” quedó registrada en los diarios de sesiones de la Cámara Alta, del pasado 28 de junio, en la Comisión de Cultura y Deporte, a preguntas del senador de Compromís, Carles Mulet, a iniciativa de CHA. Y también quedó escrita, en esa misma documentación oficial, la promesa del Ministro, formulada durante la mencionada comparecencia, para proceder ya, por fin, ahora sí, a su convocatoria, durante este mismo año, “entre septiembre y octubre”.

Y es que la participación aragonesa en este Patronato del Archivo de la Corona, como órgano fundamental para desarrollar las funciones propias encomendadas por ley, está incluida en el propio Estatuto de Autonomía de Aragón, donde se expone, concretamente en su disposición adicional primera, lo siguiente:

“1. Mediante la correspondiente norma del Estado, y bajo la tutela de éste, se creará y regulará la composición y funciones de un Patronato del Archivo de la Corona de Aragón, en el que tendrá participación preeminente la nacionalidad histórica de Aragón y otras Comunidades Autónomas. Dicho Patronato informará con carácter preceptivo y vinculante sobre cualquier decisión que afecte a la integridad de la unidad histórica del Archivo de la Corona de Aragón o a su gestión unificada.

2. La nacionalidad histórica de Aragón informará el anteproyecto de norma a que se refiere el apartado anterior, atendiendo a la unidad histórica del Archivo de la Corona de Aragón”.

Y es que estamos ante un Archivo excepcional, el de la Corona de Aragón, un legado documental único de unos territorios que supieron crear, en su momento, un modelo político compartido, distinto, respetando la personalidad e identidad cultural propia y diferenciada de cada uno de los países que la conformaban. Eso lo lograron hace tanto tiempo que hoy tiene todavía más valor, visto con la suficiente perspectiva política, unido a que fueron capaces además de mantener todos estos lazos durante siglos con sus correspondientes disputas y tensiones, la anomalía sería no tenerlas. Ahora, es un ejemplo histórico que disgusta, y mucho, a quienes solo pretenden uniformizarlo todo bajo el prisma centralizador madrileño.

Lo que resulta toda una “anomalía cultural” es poder disponer de un archivo de estas características tan extraordinarias. La página web oficial del propio Ministerio indica que “fue creado como decisión soberana de Jaime II de Aragón, en 1318. Tuvo durante siglos la consideración de Archivo Real, propiedad estricta del monarca”.

Tal y como se expone en Real Decreto 1267/2006, de 8 de noviembre, por el que se crea el Patronato del Archivo de la Corona de Aragón: “Sus fondos documentales afectan al decurso histórico de territorios actualmente bajo distintas soberanías –el Rosellón, la Cerdaña, el Conflent y el Vallespir, Córcega, Cerdeña, Sicilia– y especialmente a Catalunya, Valencia, Aragón y Illes Balears”.

Lo que no es una anomalía aragonesa es hacer más caso cuando de fuera sí valoran la importancia de lo propio. En este caso, hay que indicar que este Archivo ha sido reconocido internacionalmente por la propia UNESCO que, en su labor por proteger, difundir y valorar los fondos históricos más relevantes, lo ha incluido en el programa denominado “Memoria del Mundo”, creado en 1992, donde se incluyen los mejores archivos y bibliotecas. Este programa pretende ser “el legado escrito del pasado para las generaciones futuras y soporte material de la memoria compartida de la humanidad”. Es, por tanto, un reconocimiento prestigioso que remarca el valor y la importancia del Archivo.

De ahí nuestra reclamación para que el Patronato pueda desarrollar toda su labor encomendada y Aragón pueda participar, contribuir a la misma. Si en este año no se convoca una nueva reunión de este organismo le recordaremos al señor Iceta que la anomalía es seguir al frente de un Ministerio cuando se es incapaz de cumplir con lo contemplado en la legislación vigente.