CHA advierte que la “nueva puerta abierta del PP” al uso de la técnica del fracking supondría retomar un grave problema ambiental para Aragón

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David Félez, coordinador del Rolde de Medio Ambiente de CHA: “El mapa del fracking llegó a alcanzar, en su momento, hasta 17 comarcas aragonesas, 142 municipios de Aragón, 19 zonas de especial protección aves y 44 lugares de interés comunitario en nuestro territorio”

CHA quiere salir al paso de las declaraciones efectuadas recientemente por el vicesecretario de Coordinación Autonómica y Local del PP, Pedro Rollán, quien anunció, públicamente, a preguntas de los diferentes medios de comunicación, que esta técnica del fracking “desde luego, también se puede abordar. No hay por qué descartarla”.

David Félez, Coordinador del Rolde de MedioAmbiente de CHA, recuerda los graves problemas ambientales que supone esta técnica y que Aragón sería uno de los principales lugares afectados. De hecho, en la anterior “burbuja del fracking”, existían en el año 2013, proyectos previstos en nuestro territorio que afectaban a la Red Natura 2000, a 19 zonas de especial protección para las aves (ZEPA) y a 44 lugares de interés comunitario (LIC). Es más recordamos que entre las zonas objetivo de estos proyectos estaba hasta el mismo Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.

Félez explica que “esta mapa de objetivos del fracking” en Aragón llegaba a afectar hasta 17 comarcas, 142 municipios y 190.000 personas en total.

Recordamos que las propias Cortes de Aragón aprobaron una propuesta de CHA, en anteriores legislaturas, para declarar a Aragón como un territorio “libre de fracking”, pero ahora el PP retoma esta propuesta, con el apoyo significativo de la ultraderecha, en plena crisis energética.
Finalmente, indicar que estamos hablando de una técnica que implica un riesgo importante y constatado para el entorno natural. La fracturación hidráulica o ‘fracking’ “es una técnica de extracción de gases no convencionales que se encuentran en rocas subterráneas poco porosas y poco permeables. La técnica para liberar esos gases y llevarlos a la superficie consiste en romper la roca mediante explosiones y en inyectar a presión toneladas de agua, arena y productos químicos, algunos altamente biotóxicos”. Por tanto, “se trata de una técnica que, además de necesitar un elevado consumo de agua, produce importantes daños a la salud y al medio ambiente, a través de la contaminación tanto de las aguas subterráneas como del aire con sustancias químicas, metales pesados e incluso partículas radiactivas, en su mayor parte compuestos tóxicos e incluso cancerígenos”. De hecho, en su momento, en Francia, Irlanda, Bulgaria, Sudáfrica, Canadá o Gran Bretaña, por ejemplo, o se prohibió el ‘fracking’ o se establecieron moratorias y suspensiones.