El sector primario, base de la economía aragonesa y de la salud

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Hace un par de meses, el sector primario se manifestaba en Zaragoza con una tractorada para reivindicar precios justos y mayor atención. Unas semanas después, el sector primario pasó a ser reconocido por su carácter esencial en la crisis provocada por el COVID19, imprescindibles en un momento de incertidumbre para garantizarnos algo tan esencial como es la alimentación.

Y a pesar del carácter esencial, de nuevo nos encontramos con la disparatada situación entre lo que percibe el agricultor y lo que paga el consumidor, con la presión de las grandes cadenas de distribución sobre el precio. Y un problema añadido, el cierre de la hostelería que deja muchos productos de calidad y de proximidad sin mercado. La perspectiva a corto plazo tampoco es mucho mejor si tenemos en cuenta la caída prevista en materia de turismo.

¿Cómo podemos paliar la situación actual para pequeños productores y para la agroindustria aragonesa?

Por un lado es necesario apoyar medidas para este sector esencial que encuentra problemas para el aprovisionamiento de determinados factores de producción imprescindibles para garantizar la recolección, transformación y comercialización de las próximas campañas.

Hay que posibilitar medidas que resuelvan y se adapten a las normas sanitarias necesarias para el transporte de los trabajadores y el acceso a los EPIs necesarios para el entorno de trabajo seguro.

También es necesario facilitar la contratación de mano de obra, que sigue siendo un elemento crítico a pesar del último decreto del Ministerio de Agricultura. Ampliar el radio de acción de las bolsas de trabajo, además de las localidades próximas se pueden implementar la opción de mano de obra procedente de municipios donde se encuentran personas con voluntad de participar en los trabajos agrícolas. El problema del alojamiento se podría solucionar proporcionando medios de transporte colectivo. Cabe mencionar la oportunidad de que los estudiantes puedan participar en las campañas.

Se tendrán que contemplar ayudas directas a los sectores más perjudicados por los cambios de hábitos del consumo de alimentos. Especialmente aquellos sectores más vulnerables y que están directamente ligados al territorio. Dentro de este grupo cabe mencionar la ganadería extensiva y especialmente el sector ovino y caprino.

En el ámbito de las campañas inminentes, hay que mencionar la necesidad de mano de obra altamente especializada para las labores de esquileo de ganado lanar.

¿Tenemos oportunidad de participar también como consumidores en la búsqueda de una solución?

Es necesario apelar al consumo responsable. El consumo y compra de alimentos es un acto político que contribuye a la consolidación de modelos productivos con una gran repercusión social y medioambiental en el entorno.

Para facilitar el acceso a los productos es necesario regular la apertura de mercados locales o de productores que son el canal comercial principal de muchos pequeños agricultores o ganaderos.

Un ejemplo lo tenemos en los mercados agroecológicos y las ferias locales que en muchos casos son la única salida comercial a dispersas en el territorio, pero con mercados de consumo muy localizados y específicos. Las administraciones deberán facilitar espacios dimensionados para el correcto desarrollo de este tipo de comercio.

También juegan un papel especial los pequeños comercios que apuestan por productos de proximidad, que seleccionan a diario la mercancía y que apuestan por la calidad y el trato directo con las personas consumidoras.

Cuando optamos por el consumo de productos aragoneses, contribuimos a mejorar la cadena de valor agroalimentaria de proximidad. Este sector resulta vertebrador y la vertebración supone progreso en el medio rural.

Los productos de calidad, generalmente ofertados a través de la hostelería, lo están teniendo más complicado durante la pandemia

Es necesario prestar una especial atención a aquellos pequeños proyectos locales menos presentes en las grandes superficies, porque se enfrentan a la imposibilidad de hacer grandes contratos de aprovisionamiento y están afectados por el cierre del canal Horeca y el control estricto de la movilidad de personas. Las empresas familiares, o proyectos con menos posibilidad para adaptarse a la gran distribución, son los grandes perjudicados.

Dentro de este tipo de productos debemos contribuir con las explotaciones de cabrito, ternasco, jamones, quesos y embutidos artesanos, repostería, chocolates, mermeladas, cervezas artesanas, vinos, aceites, etc. El nicho de consumo de este tipo de alimentos se ha visto muy reducido con el cierre del canal Horeca y el parón del turismo, ya que el consumo actual es una cesta de la compra vinculada con la “supervivencia en momentos de crisis.”

El fomento de nuevos canales de distribución serviría como una solución estructural ya que puede compensar el cierre de otros modelos de comercio. En este sentido considero importante explotar los canales de venta directa, tales como tiendas online y mercados locales; el comercio de proximidad y el apoyo a los establecimientos comerciales tradicionales que se autoabastecen directamente de los productores, de los mercados mayoristas locales o cooperativas del entorno. Es muy importante también que se colabore con las empresas de gran distribución que hacen prácticas de comercio justo con productores locales.

El estado de alarma y la pandemia ha hecho que nos fijemos más en la producción de cercanía, en lo que se produce en nuestro entorno… ¿cómo deberíamos acceder a ellos?

Nuevo modelo y acceso a nuevos canales de distribución

Los valores que se han puesto de manifiesto es la preocupación por los productos de cercanía, la transparencia y seguridad. Ahora más que nunca, es importante la coexistencia de una agricultura o ganadería intensiva productivista, que ya existe en Aragón, con modelos sostenibles basados en los alimentos ligados a nuestra identidad, cultura, y territorio.

Los consumidores demandan seguridad y transparencia y los alimentos de proximidad transmiten confianza por el conocimiento que generan los circuitos cortos. En general, se trata de alimentos con el sello del productor, que sofistican la cadena de valor agroalimentaria incrementando el valor añadido, y determinan nuestro paisaje rural aragonés.

También el periodo de aislamiento ha puesto en valor a los establecimientos comerciales de cercanía, que, además de su trato humano, se autoabastecen directamente de los productores, de los mercados mayoristas locales o cooperativas del entorno.

Una de las reivindicaciones más activas en el medio rural se ha referido al acceso a los huertos, especialmente a las pequeñas explotaciones que son un complemento económico básico para las familias. ¿Por qué es tan importante acceder a ellas?

Desde las instituciones es importante entender que junto al modelo industrial y productivista coexiste, en Aragón, otro modelo de agricultura basado en pequeñas unidades productivas localizadas en parcelas familiares y que tradicionalmente forman parte de una actividad de autoconsumo en el medio rural y cada vez más en las áreas urbanas. Ambos modelos deben coexistir por formar parte de actividades económicas esenciales, aunque a diferente escala.

En la coyuntura actual, la agricultura y ganadería que se practica fuera del ámbito profesional y que conforma un tejido productivo disperso a lo largo de todo el territorio, cobra un sentido estratégico especial ya que supone un modelo de adaptación a la nueva realidad que estamos viviendo.

Por un lado, supone una disminución de la movilidad de la población para aprovisionarse de alimentos, especialmente en zonas rurales

El autoconsumo, cuando es posible, puede ser considerado como práctica deseable desde el punto de visto epidemiológico. Esta forma de aprovisionamiento de proximidad evita que los productos viajen de forma innecesaria y pasen por muchos espacios de almacén y manipulación, lo que incrementa el riesgo de contagio.

Los trabajos y las prácticas agrícolas necesarias en cada momento del año contribuyen al mantenimiento de espacios agrarios y modelos de consumo que forman parte del derecho individual. Además de considerarse una contribución responsable a la sostenibilidad de nuestra sociedad.

Internet está siendo una herramienta útil para que pequeñas empresas de transformación puedan hacernos llegar sus productos, también las tiendas de alimentación están basando su estrategia en el reparto a domicilio ¿qué estrategia se debería implementar de cara al futuro?

Internet está siendo muy visitada y su función además de las ventas, es de visibilización de personas, productos, proyectos que pueden generar información y contenidos necesarios para crear vínculos. La venta directa del productor al consumidor final es una importante oportunidad para muchos proyectos agroalimentarios que no pueden entrar y cumplir las exigencias de abastecimiento en de la gran distribución

Existen en varios espacios online, agendas gastronómicas digitales, tiendas particulares on line, y algunas incipientes plataformas colectivas que posibilitan la compra o la toma de contacto directa con el productor. El acercamiento productor-consumidor genera experiencias de compra que pueden fundamentar bases de futuros desarrollos comerciales.

Es un canal directo y que puede compensar otros mercados, pero también con grandes problemas de gestión de ventas y logística.

No hay soluciones simples a problemas complejos. Cada empresa y proyecto es un mundo diferente y el discurso se debe adaptar a la singularidad de cada caso. La adaptación al momento que vivimos de forma responsable, la coherencia entre los discursos y movimientos es esencial para avanzar ante la incertidumbre.