La Comarca de Calatayud estudiará instalar desfibriladores en cada uno de sus pueblos

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El pleno de la Comarca Comunidad de Calatayud aprobó ayer por unanimidad estudiar la instalación de desfibriladores semiautomáticos externos (DESA) en los municipios de la comarca, tendiendo en cuenta cuestiones como el tiempo de llegada de las unidades de emergencias y la lejanía a un centro médico. El pleno también aprobó el segundo punto de la moción en el que se recoge que la comarca incluirá en los presupuestos de 2017 una partida presupuestaria para comenzar con el proceso de instalación y formación de los desfibriladores en los municipios de la Comarca. “Muchos de los municipios de nuestra comarca están alejados tanto en distancia como en tiempo de poder recibir atención médica rápidamente, por lo que la instalación de desfibriladores podría ayudar a la reanimación de habitantes con problemas cardiacos antes de la llegada de los servicios de emergencia”, afirma Dabí Pérez, portavoz de CHA en la Comarca Comunidad de Calatayud. 

La Constitución Española, en su artículo 43, reconoce el derecho a la protección de la salud y declara que compete a los poderes públicos organizar y tutelar la salud pública, a través de medidas preventivas y de las prestaciones y servicios necesarios. Mientras que el gobierno de Aragón regula su uso en el Decreto 229/2006 y en el artículo 2.3.C) y recomienda ubicar al menos un desfibrilador en todos los establecimientos que reciban o en donde transiten o permanezcan grandes concentraciones de personas como estadios, centros deportivos, locales de espectáculos, salones de conferencias, etc. “Pero además, consideramos que la instalación de desfibriladores debe ir pareja a la formación de los vecinos para que en caso de necesidad puedan hacer uso de ellos”, afirma el consejero de CHA. 

La Fibrilación Ventricular es un ritmo anormal del corazón cuya consecuencia es el cese de la circulación de la sangre por el cuerpo por lo que la persona fallece a menos que sea tratada de inmediato. Esta situación es responsable del aproximadamente 85% de las muertes en personas con ataques cardiacos. Aplicar el desfibrilador en los primeros 3-5 minutos puede conseguir tasas de supervivencia de entre 49 y 75%. Cada minuto de retraso en la desfibrilación reduce la probabilidad de supervivencia en un 7-10%. El desfibrilador semiautomático externo (DESA) es un dispositivo que, aplicado sobre el tórax, analiza el ritmo cardiaco de la persona e identifica si es susceptible de recibir la desfibrilación, en cuyo caso indica el procedimiento a seguir.