Las lenguas minoritarias en Aragón durante el COVID-19

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Durante los últimos meses hemos sufrido un parón en todos los ámbitos de nuestras vidas por el COVID-19. ¿Cómo ha afectado a todo el trabajo que se realiza desde la Dirección General de Política Lingüística para defender las lenguas minoritarias de Aragón?

Lógicamente ha supuesto un cambio en la forma de trabajar, pero hemos aprovechado estos casi tres meses para sacar adelante proyectos que teníamos en el cajón esperando. Especialmente la elaboración del Aragonario en la dirección aragonés-castellano.

La versión que actualmente está disponible, con más de 23.000 entradas, va del castellano al aragonés. En poco tiempo tendremos disponible la versión aragonés-castellano con alrededor de 40.000 entradas, contando con las variedades locales.

También se han culminado durante este tiempo los trabajos que permitirán incorporar el nivel C1 en la acreditación de conocimientos del aragonés. Esta tarea ha sido desarrollada por un Equipo Técnico, con la colaboración de un Grupo de Trabajo en el que participan once asociaciones del sector.

Por otra parte, hemos seguido trabajando en otros proyectos que están en marcha y que podremos sacar a la luz en función de las disponibilidades presupuestarias, que se ha visto muy mermadas también por la epidemia.

Diariamente hemos puesto a disposición de los más pequeños recursos didácticos en aragonés y catalán a través de Twitter y de la web La escuela sigue en casa del Departamento de Educación, Cultura y Deporte.

Pregunta obligada. ¿En qué se nota la presencia de CHA en el Gobierno de Aragón y la creación de la Dirección General de Política Lingüística? ¿Qué ha supuesto para el Aragonés y el Catalán de Aragón?

La creación de la Dirección General fue un hito histórico. En primer lugar, para la dignificación de nuestras dos lenguas minoritarias, no en vano la primera acción de calado fue la propuesta de recuperar los nombres de nuestras lenguas que habían sido eliminados de la legislación por la Ley 3/2013, y sustituidos por aquellos acrónimos indignos de LAPAO y LAPAPYP. Desde febrero de 2016 vuelven a existir legalmente el Aragonés y el Catalán de Aragón.

A partir de ahí, el trabajo intenso, con escasos medios humanos y económicos pero mucha ilusión,está permitiendo llevar a cabo acciones en los ámbitos educativo y de socialización.

Todo nuestro trabajo de la anterior legislatura puede verse en esta Memoria: http://www.lenguasdearagon.org/wp-content/uploads/2016/10/memoria-2017-2019.pdf

Para aquellos y aquellas que no conozcan estas lenguas, o que las quieran conocer un poco mejor, ¿de qué herramientas disponemos para enterarnos de todo el trabajo que se realiza para conservar y difundir nuestro patrimonio lingüístico?

Contamos con una página web (lenguasdearagon.org) que es un gran contenedor de información sobre nuestras lenguas (Recursos educativos, Toponimia, Biografías, Publicaciones descargable, Tradición Oral) y además dispone de un Boletín semanal de noticias al que todo el mundo puede suscribirse de una forma muy sencilla. Por otro lado, el canal de Twitter de Cultura, Patrimonio y Política Lingüística (@CulturaAragon), en el que prácticamente todos los días ofrecemos información sobre nuestras lenguas. También, a través de Agora x l’aragonés, existe un blog y una página de Facebook, y estamos trabajando en el diseño de una APP para móviles que nos gustaría poner en funcionamiento antes de fin de año.

Dos herramientas fundamentales para difundir una lengua y asegurar su futuro son la Educación y los medios de comunicación. ¿Cómo hemos avanzado en estos dos campos, y qué camino queda por recorrer?

Creo que hemos dado pasos de gigante en esta materia. En el ámbito de la educación se han aprobado los currículos de primaria, secundaria, bachillerato y adultos de ambas lenguas y se han incorporado a la Ley de aprendizaje a lo largo de la vida adulta, fundamentalmente gracias a las enmiendas del Grupo Parlamentario de Chunta Aragonesista.

En el caso del aragonés, en el ámbito de la educación infantil y primaria hemos duplicado el número de alumnos y alumnas y las escuelas en que las que se enseña, entrando por primera vez en territorios como la ciudad de Huesca/Uesca, la Baja Ribagorza o la Galliguera, donde nunca se había ofertado, y casi se ha cuadruplicado el número de docentes (se ha pasado de 5 a 19). En secundaria todavía no se ha dado el salto, es una situación muy compleja que solo está resuelta en la Vall de Benás donde los dos institutos (uno público y otro laico concertado) ofertan la asignatura.

En cuanto al catalán, la situación es muy diferente. Aproximadamente el 80% de las familias eligen la asignatura y prácticamente solo hay variaciones en función de la demografía.

En ambos casos se ha crecido exponencialmente en el número de centros que utilizan el aragonés y el catalán como lengua vehicular. En algunos casos hay centros trilingües (catalán/castellano/inglés). Y se han creado en plantillas orgánicas 11 plazas de docente de catalán, lo que mejora las condiciones laborales de los profesores.

Respecto a los medios de comunicación, se ha trabajado mucho para conseguir su incorporación en los medios públicos, siendo su mejor exponente la presencia por vez primera en la historia de un programa semanal en aragonés en Aragón Televisión: Charrín Charrán. Además, se han apoyado iniciativas de carácter privado, como la puesta en marcha de Chisla Radio, una emisora de radio a través de internet, así como la presencia semanal en TEA FM y también en medios escritos.

La situación del Aragonés ya era de por sí muy complicada antes de la pandemia. ¿Qué perspectivas hay para el futuro? ¿Cuáles son los retos más importantes y cómo podremos hacerles frente?

Efectivamente, como es sabido (porque el diagnóstico está hecho desde hace tiempo), tenemos grandes retos, pero debemos dar un mensaje de optimismo porque los datos que tenemos nos animan a ello. Quiero lanzar un mensaje de esperanza de que, si todos y todas trabajamos a una, se puede conseguir el mantenimiento de nuestras dos lenguas minoritarias, el Aragonés y el Catalán de Aragón. A este respecto hay que decir que el pesimismo, los mensajes derrotistas y la falta de colaboración con la acción institucional solo conllevan retardos en conseguir el objetivo final que todos y todas compartimos.